DIARIOS DE CLASE
DIARIO #1 LUNES 6 DE OCTUBRE DEL 2014
Una nueva escuela, un salón nuevo, y por
consiguiente, niños nuevos. El día de hoy me encuentro en la escuela primaria
Emilia Amador de Robertson, que es donde me correspondió realizar mis prácticas
profesionales como futura docente en el
grupo de 1° “A”.
Dentro de este contexto se ve que las cosas no marchan del
todo bien. Al menos en el grupo que me encuentro el estatus de los niños es
deprimente; a la hora de entrar al aula mi primera impresión fue ver sus caras
largas, con sueño, desanimados y con muy poca disposición para trabajar.
Al hacer un análisis de manera crítica sobe estos alumnos
me pude percatar que en esta jornada de prácticas será un gran reto poder
atraer su atención. De igual manera pienso que aunque me esfuerce por llevar el
material más novedoso para ellos difícilmente lograré que ellos trabajen al
100% debido a su falta de interés.
Cabe mencionar que este día traía conmigo las planeaciones
correspondientes, porque si bien sabemos un docente siempre debe tener un plan
de clase para poder tener un control sobre su tema y realizar sus
actividades con un respectivo orden.
Algo que llamó mi atención durante el transcurso del día es
que la maestra de grupo me pidió que le ayudara a revisar los trabajos
elaborados por los dicentes pero de una manera no muy familiarizada para mí:
con sellitos, los cuales decían mensajes motivadores y gracias a estos los
niños ponían más empeño cada vez que la maestra los ponía nuevamente a
trabajar.
Estoy consciente que la falta de experiencia en el contexto
escolar no me ha permitido encontrar una solución para contrarrestar dicho
problema, pero gracias a las visitas que he realizado durante ciertos periodos
en diferentes escuelas me ha permitido conocer diversos tipos de conductas, ya
que tengo muy claro que ningún niño piensa ni actúa de igual manera que otro.
Algo que me gusta de asistir a mis prácticas docentes es
que me permiten aprender cada vez más cosas y darme a conocer que no en todas
las escuelas se cuenta con el mismo contexto, características, docentes y lo
primordial que son los niños.
Con estas experiencias vividas estoy segura que muy prontamente
podré encontrar una buena técnica para poder fortalecer mi dominio en cuanto a
la disciplina en el aula.
DIARIO #3 MIÉRCOLES 8 DE OCTUBRE DEL 2014.
Me
encuentro en mi tercer día de práctica docente como estudiante normalista. Aunque no todo vaya
del todo bien la esperanza de mantener la disciplina dentro del grupo sigue en
pie.
Tal
vez sea que no estoy usando un tono de voz adecuado, o que no lleve actividades
interesantes para los pupilos; pero con el paso de los días mi objetivo
principal es encontrar de cierta manera una estrategia que no sea el método
estímulo- respuesta para lograrlo.
El
día de hoy se suponía que aplicaría dos contenidos, pero al tiempo de iniciar
la clase ingresó al aula la maestra de inglés y duró más de lo que yo esperaba:
aproximadamente entre una hora y media, tiempo que considero perdido para mí,
pero en el caso de ellos sabía que se trataba de un aprendizaje fructífero.
Mi
error fue el no haberme percatado un día antes sobre sus horarios, porque si lo
hubiese hecho este imprevisto no se hubiera suscitado.
A
manera de reflexión me llevo una gran experiencia: el niño no puede lograr
adquirir un conocimiento si éste es interrumpido o cortado, pero a la próxima
vez que tenga una intervención con el grupo anticiparé cualquier situación como
la anterior para intentar cumplir el objetivo principal en la siguiente sesión.
Esta
fue la causa por la que no pude desarrollar mis actividades, me sentí muy mal
conmigo misma, puesto que ya me había preparado de la mejor manera posible para
dicho momento. Con lo anterior no veo posible volver a mostrarme con la misma
seguridad que había presentado porque debo admitir que aún me muestro un poco
temerosa cuando estoy a cargo del grupo.
DIARIO #5 VIERNES 10 DE OCTUBRE DEL 2014
Hoy ocurrió algo sorprendente para mí: al tiempo que
desarrollaba mis actividades planificadas los discentes se miraban calladitos y
atentos, todos en silencio trabajando y a su vez, mostrando un comportamiento
jamás antes visto. Durante el desarrollo de la secuencia didáctica me pude
percatar que los ejercicios que llevaba para ellos acompañados de material
lúdico eran de su total agrado.
Pero mi semblante cambió cuando por vez primera pude lograr
que un niño que nunca trabaja en clase lo haya hecho conmigo; realizó todas las
actividades al pie de la letra. En ese instante mi felicidad era tan grande que
hasta la maestra responsable del grupo me felicitó al concluir la actividad.,
me dijo que ya había notado un gran avance en mí y que conseguí el control
sobre el grupo, cosa que rara ocasión ocurría.
También precisó que las actividades que llevaba plasmadas
en mi planificación eran bastante novedosas para ellos desde el momento que
empezaron hasta que concluyeron.
Estos comentarios sin duda alguna para mí tuvieron gran
significado y una maravillosa reflexión. Gracias a estos factores observados
por mi maestra de grupo me permitirán auto analizarme para poder rescatar los
puntos buenos y malos dentro de mi práctica docente y con esto, dar siempre lo
mejor de mí día con día.